domingo, 6 de abril de 2008

RETAZOS



Se derriten los latidos y las horas, un reloj se despierta cansado, temprano y lúcido... El tiempo demora el silencio y la ira se aplaca tras el descenso a la nada.
…Se derriten los latidos y las horas...
Aún así, el tiempo no pasa siempre por momentos eternos, pero sí eterniza momentos, y puede momentizar lo eterno.
Cuando las fracciones de segundo se delimitan solas por los latidos del alma y los versos trasnochados, por esa inmensa calma de instantes desnudos, que se nutren siempre de sentimientos puros.
Cómo la nostalgia puede invadir el sentido de la existencia de forma absoluta, mientras la esperanza dibuja una salida a este caos que nos rodea…
Qué final espera a alguien que lucha: más bien definirse, sí, saber quién es, cómo ha llegado hasta aquí.
Dónde se equivocó, algo?
Una mujer se construye por retazos en el tiempo, es como si una daga tuviera que estirpar el corazón para saber por qué camino guiarse.

miércoles, 2 de abril de 2008

Tú, mi libertad



Las tinieblas forman legañas
que aprietan ya los ojos.
Y, así,
a ciegas te busco,
mi libertad.

Deseo el placer de la cordura,
en ese mantel tuyo froidiano
de dibujos infantiles.

Llorar,
Reír carcajadas a gritos
y en penumbra.
Sin juicios.

Obtenerte a tí,
mi libertad.
Femenina,
infame y pueril,
ancestro de locura.
Estigma vedado
a los ojos de los hombres.

Y aprender a mecerme sobre tu pecho acomodado,
y vestirme de pasión mientras llega la madurez.
Derrocar los hábitos que no te habitan.
Alejar los espíritus de naturaleza ebria,
de tus confesiones más íntimas.

Conocer tus hazañas
sobre el tedio, la pereza,
el lujo o la insumisión.

Tentáculo de sabiduría.
¡Oh, libertad mía!
Hermana de sombras
y silencios abstractos.

Las noches más largas

Desnudos pétalos
ajenos.
Descubrimiento dulce
de eternos sabores
sabrosos.
Almas en pena,
que atraen la muerte
del más allá
al más acá.
Penetran en el aislamiento de la nada
envenenando las entrañas.
Insólita geografía nocturna
Miradas atrapadas.
Mundo oscuro al descubierto,
cordel del que tira la luna.
No es simple
el silencio amargo
de los sentidos.
Es salado
el sabor del aire.
Alaridos
largos,
embaucadores
en constante búsqueda
derramada.
Falsas moradas,
desperdicio de sueños.
Anhelos del corazón,
que palpita intenso;
vacío circular
en que se pierden los latidos.